4/2/09

Raul


No tiene dientes. No baila, no fuma, no tiene flequillo. Ninguna gracia particular. Sin embargo a veces, cuando lo miro caminar pareciera tener cierto ritmo. Un swing cortado.Una pierna hace el contrapunto de la otra. Los brazos no. Eso es raro.Rítmicamente raro. Como si él fuera medio o uno y medio.

Trabaja, es decir mueve las manos y los pies a un ritmo determinado. Duerme. Renguea. Respira y desanuda los nudos, sin mujeres que lo acuesten, le susurren porquerias.


“Eso me apena de mi”


Raul no coge, yo lo sé. Una vez lo encontré masturbándose en su taller, no pude dejar de mirarlo hasta que acabó. Hay cosas que puedo deducir de los hombres cuando observo cómo y cuánto eyaculan. Todavía no se bien porqué. Lo podrido, lo inmaculado, lo grumoso. Pero no. A Raul lo entiendo por su olor. Del olor dependen muchas cosas. Como los espárragos; todos factores alimenticios.

El es rengo, a eso me refería con lo del contrapunto. Un rengo es un ser impar. Como los niños con polio.

“Una maldición puta los dientes que me quedan. Muy juntos, muy juntos, ves? es un infierno, mi boca es un infierno. Las cosas deberían existir por separado”.


No quiero pensar pero pienso. Trato de verme desde arriba de mi. Desde un ombligo mayor que el mio. Evaluo. Coloco objetos sobre el pensamiento. Un vaso. El agua. Raúl. Una valija. Un hombre. Un feto. Una mujer. Un líquido amarillo.

“Así es más fácil desaparecer, nena… bebita”.

Tiene razón, raul habla con seguridad. Una certeza de dios sucio y acabado.
Siempre desconfié de la gente que tiene razón. Raul infla las cosas que piensa. Se ilumina demasiado rápido, una vez, una vez y media, dos veces. Observo como todo el es una línea y un hueco que le sigue, una línea y un hueco que le sigue. Una boca repleta de infierno.

“Le cosieron la jeta desde adentro. Eso si que no lo entiendo. La jeta desde adentro es impensable. Sin embargo se le notaban unos tironcitos cada dos centimetros. Parecía una muerta como todas, pero la habián cosido desde adentro. Amarilla como vietnamita la muy vieja"

Y junta y junta Raul y se ilumina sospechosamente. Junta y junta.
Cree que la muerte espera a quien se hace poderoso. Por eso se masturba en nombre nuestro.

4 comentarios:

dear prudence dijo...

me encantó lo de "ser impar"
amo tus definiciones de las cosas

Javier Martínez Ramacciotti dijo...

Hasta ahora no te había leido "narrativamente". Un grato descubrimiento.

Coincido con el comment superior. Aunque no diría que "amo tus definiciones", sino tu mirada. En una definición se instituye un mundo. La mirada, por otra parte, deja pasar una escena, la retiene apenas unos segundo. Luego se diluye, ni bien se corre el ojo, se cierran los párpados, o muta el mundo. En la mirada el mundo es un fulgor retenido.

Tu mirada tiene ignoscencia: un juego imposible entre inocencia e ignorancia. Una imprudencia infantil, una perversión in-imputable. Esa ignoscencia por la que uno, al correr la vista de la pantalla, empieza a, por ejemplo, advertir que las cosas pueden existir por separado. Y que uno puede, en efecto, desaprecer.

Anónimo dijo...

que buen chamuio loooco!

Anónimo dijo...

Si no fuera tan sucio hasta saldria con Raul.

Pero un rato. Como buena chica necesito un heroe.