8/12/10

Circo Mental


Esta nota la escribí hace un tiempo para la revista Deodoro. La comparto.
Ahora que esta de moda la palabra desmanicomializar.

¿Los cuerdos invisibles?

¿Cómo devenir cuerpo obra? ¿Cómo desarticular la preestablecida relación de dominios entre los cuerpos y el lenguaje? ¿Entre lo que los órganos segregan y el lenguaje designa? ¿Entre lo que el cuerpo es y no es? ¿Cómo traicionar la lectura que se hace de ellos, la lógica que los enmarca, que los condena locos o enfermos o paralíticos ratones o esquizofrénicos contagiosos o perversos bipolares o brillantes esbeltos, bellos cuerpos? ¿Cómo necesitará el cuerpo de la palabra? ¿Cómo necesitará la palabra de los cuerpos?

Las instituciones psiquiátricas, por sus métodos históricos de homogeneización, sobremedicación y anulación de las singularidades de sus residentes, han constituido mecanismos de limitación del deseo, una disfunción del deseo. La persona deja de desear por sí misma y otros pasan a desear por ella. El discapacitado del deseo se deja hacer (González Castañón).
Los problemas que surgen en el momento en que un paciente psiquiátrico es internado, como la pérdida de su identidad, de los lazos afectivos, de su intimidad, de sus derechos civiles y políticos, plantean las mismas contradicciones que existen al reflexionar sobre los sistemas carcelarios de nuestro país. ¿Los rehabilitamos o los castigamos? ¿Los incluimos o los escondemos?
Es por este motivo que el trabajo creativo puesto en espacios de reconocimiento y visibilidad sociocultural alberga un profundo carácter rehabilitatorio y de transformación de paradigmas institucionales. ¿Pero rehabilitamos a los que están adentro o a los que están afuera? ¿Qué imaginario social se ha construido sobre los locos por el cual preferimos no verlos? ¿El control sobre el deseo es una problemática de las instituciones psiquiátricas o las instituciones son el reflejo de una sociedad de mercado que controla y regula la capacidad de desear de sus ciudadanos?
La locura no es funcional al capital porque siempre es una declaración política opositora. Son los que dicen lo que una sociedad se niega a escuchar. El sistema de mercado no puede tolerar en el centro de su maquinaria a sujetos disfuncionales. Lo marginal resistiendo funciona como crítica feroz a un sistema socioeconómico que siempre es para algunos pocos. Cuando el deseo es regulado, inadvertidamente entramos en el fascismo (Kofman, F. 2007).

La Manija

El Borda a través de su “Frente de artistas” (conformado como un movimiento artístico e ideológico independiente, que si bien funciona físicamente dentro del hospital está abierto a la comunidad en general) es una de las tres instituciones pioneras en nuestro país que trabajó y trabaja sus métodos de rehabilitación, contención y denuncia social a través del arte, teniendo como objetivo construir vínculos entre la institución y la sociedad renovados y resignificados, donde el imaginario social que se deposita sobre la locura sufra grietas al encontrarse con artistas y no con pacientes psiquiátricos.
"Se trata de tomar el Frente de Artistas del Borda como un trabajo. Nos sentimos trabajadores del arte y por lo tanto debe ser remunerado como cualquier trabajo: lo recaudado se divide en forma cooperativa: 80% para los artistas participantes, 10% para los talleres y 10 % al fondo común del Frente de Artistas que se utiliza para la compra de materiales o gastos de las salidas, etc.”. (Diego Olivieri, 29 años)
Su último espectáculo Circo Manija, con el cual han estado de gira varias semanas, es un combo de circo, teatro, danza y humor. El elenco está conformado por docentes y pacientes de la institución. ¿Por qué Circo Manija? ¿Por qué la manija? No el mango -dice el presentador del espectáculo- tener la llave no como poder, sino tener la manija del corazón, una manija para abrir la puerta.
Dentro de este tipo de instituciones, la manija, el llavín, la llave, etc., posee la carga simbólica de la cordura, es la posibilidad de elegir si quiero estar adentro o afuera por mis propios medios, puesto que las puertas no poseen picaporte de ninguno de sus lados. Tan sólo los docentes, enfermeros, médicos y algunos pocos pacientes tienen el poder de poder entrar o salir de ahí.
Circo Manija es conducido por un presentador vestido de traje rojo y galera. Presentador de presentadores. El hombre hipnótico que sólo dice la verdad. “Los porteños, Macri, los políticos, los turistas, están ur-ba-ni-za-dos. Buenos Aires es una tierra de locos y después nos dicen a nosotros”.

Magos que comen comida invisible haciendo girar platos a toda velocidad sobre un palito; un acróbata colla que hace piruetas sobre el trapecio mientras una reconocida banda de folclore toca temas andinos para ambientar. La historia es de amor/desamor de un hombre y una mujer en el aire, haciendo acrobacias en tela, coreografías grupales que terminan en pirámides humanas gigantes, malabares con pelotas, con aros, con billeteras; periodistas políticos leyendo manifiestos, mucho color, mucha música y mucho juego con el público. La obra propone un show desestructurado, moldeable a lo que vaya sucediendo con el espectador y con vetas de humor clownesco que hacen reír.
Es un espectáculo que desdibuja los cuerpos de la locura, que desdibuja aquellos signos que nos hacen distinguir a los pacientes de los coordinadores, “al loco y al cuerdo”. Y todo esto se vuelve posible gracias al arte que es capaz de lograr la ruptura de aquellas reglas que normalizan el lenguaje y los modos de percepción.


Des-ma-ni-co-mia-li-zar

Desmanicomializar. Diecisiete letras, las conté.
Una palabra larga y difícil de pronunciar"

C. Canosa. Ex Tallerista del Borda.

El Borda está atravesando un momento político crítico ya que su edificio está ubicado en terrenos de valores fiscales millonarios y el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires encabezado por Mauricio Macri quiere cerrarlo. Una de las estrategias argumentativas más perversas que se utilizan es la de la Desmanicomialización, que es una estrategia rehabilitatoria muchísimo más compleja que vaciar un hospital público, dando altas antes de terminar los tratamientos.
Sucede que, en caso de instalar dichas políticas de reinserción social, los pacientes deberán tener asegurado por parte del Estado, vivienda, trabajo, atención ambulatoria gratuita, apoyo psicológico y seguimientos para los cuales el sistema de salud de nuestro país no está preparado.
Al final de su espectáculo Circo Manija, dos artistas del FAB, leen un manifiesto que deja constancia de la postura política que adopta el hospital frente a estas históricas batallas contra el mercado y los poderes de turno:


DESMANICOMIALIZAR
NO es el cierre del Hospital Público.
NO es dejar a los internos en la calle.
NO es dejar a los trabajadores de la salud sin sus puestos de trabajo.
NO es privatizar la atención de la salud pública.
NO es sobre medicación.
NO es encierro.
NO es segregación.
NO es violencia física, psíquica y química.
NO es depósito de las persona .
NO es abandono ni desamparo.
NO es judicialización de la internación.
DESMANICOMIALIZAR
ES la atención digna de la salud mental .
ES transformar el vínculo entre profesional y paciente.
ES internación corta en Hospitales Generales o Centros de Salud Mental.
ES dignificar el trabajo de los enfermeros.
ES atención ambulatoria, domiciliaria: el profesional va hacia el paciente y/o el paciente va hacia el profesional.
ES recuperar los lazos familiares y sociales de los pacientes.
ES garantizar la vivienda (propia y/o familiar; o a través de hogares sustitutos, casas de medio camino, etc.).
ES garantizar el trabajo de los pacientes (mantenimiento de la relación laboral; creación de cooperativas, de bolsas de trabajo; microemprendimientos y otros.).
ES una mejor utilización y distribución de los recursos económicos.
ES brindar más información, apoyo y contención a las familias.
ES convertir al “manicomio” en un Hospital General con un área de Salud Mental.
ES la búsqueda de nuevas alternativas de tratamiento.


Ojala en tiempos no muy lejanos veamos una Obra de teatro del FAB y podamos escribir sobre el ritmo, la cantidad de espectadores, la dirección, actuación y calidad, sin tener la necesidad de aclarar qué medicamentos toman los actores del espectáculo en su intimidad o repetir argumentos críticos que pese a su antigüedad no modifican el pensamiento de las personas sobre el tema.

Para mirar más
www.frentedeartistas.com.ar

1 comentario:

Toco madera dijo...

Exquisita nota