17/8/12

“Hoy llueve mucho y parece que están lavando al mundo”. Recuerdo una larga conversación con el amigo Nicolás, sobre una muchacha que lo había conquistado robándole esa frase a Juan Gelman. La facilidad con la que se enamoraba el amigo no la discutiremos. Nos pasamos varias horas debatiendo si eso volvía a la muchacha poco merecedora de su cariño o aún más, por pirata, por chora y amoral. Nunca es fácil entender la ternura, la propia ya es difícil, la ajena una tarea casi imposible. Yo la defendí a morir. Uno no tiene porque andar citando cada pelotudez que la conmueve del cosmos (de seguro un par de lectores erizarán sus plumas, sus espadas y sus copetes en defensa de la propiedad del pensamiento, allá ellos, acá llueve y parece que están lavando el mundo, posta). Nicolás fue mi oponente argumentativo y decidió dejar de estar enamorado de ella. Desde que se invento wikipedia el copyright no existe Nicolás, decía yo con una cerveza en la mano y él me miraba a los ojos pidiéndome que alguna puta vez me pusiera de su lado. En fin. Pedile algo al universo, pedicelo, así ridículamente. Algo como “universo necesito que aunque sea, un par de cosas tengan sentido, como para que yo vaya tirando viste?” Capaz quien te dice, algo empieza a parecer verdad y ahí si, entonces si... te cito todo. Me voy a tomar uno, con miel.

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